martes, 20 de enero de 2009

Estado y Política Cultural

En la conferencia que di ayer en Villa Ocampo de Mar del Plata, acerca del Estado y la política cultural, sostuve que las políticas públicas tienen la opción de ser una táctica de gobierno, y por lo tanto individual y pasajera, o una visión de Nación, y entonces colectiva y extensa.
Los delirios refundacionales, los proyectos que se anuncian y desaparecen, la desesperación por borrar toda huella dejada por el anterior gobernante y su invariable demonización, dan cuenta de que entre nosotros, lamentablemente, viene ganando la primera opción.

Además de señalar las diferentes dimensiones sobre las que deben trabajar las políticas culturales de gobierno (Identitaria, preservando el patrimonio tangible e intangible y alentando la innovación y experimentación artística; Celebratoria e integradora, juntando distintos sectores sociales en las representaciones artísticas y en los eventos masivos; y Económica y Productiva, promoviendo las industrias creativas), argumenté que la política cultural debe tomar la parte que le corresponde en esa tarea mayor y permanente, siempre compleja y nunca inmediata, que es la de edificar una Nación cohesionada y justa.
El asunto es que si no hay identidad, celebración y desarrollo económico compartidos y para todos, podremos ser un país -un territorio y sus habitantes- pero no una Nación -una casa, y un destino, común-.

Veremos que da la discusión posterior. En unos días les cuento.

miércoles, 14 de enero de 2009

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Vengo a retomar, nuevamente, nuestro interrumpido diálogo entre quienes compartimos la vocación y pasión políticas, aunque la expresemos de distinto modo, y en distintos lugares.
Como iremos viendo, será el espacio para que otros, que también creen que la discusión e intercambio de ideas nos mejoran a todos, publiquen sus puntos de vista. Y lo bueno de los blogs, es que podemos hacerlo de primera mano, dejando en claro lo que el rumoreo y la simplificación de los medios suele oscurecer.
Como pasó con Mr.Sometimes, que guiado por comentarios periodísticos, me recrimina -en el post anterior- por ser candidato del oficialismo en las próximas elecciones, lo que es absolutamente falso. Pero el rumor existió y se publicó. El diálogo entre nosotros nos permitirá saber, realmente, lo que piensa cada uno sobre estos y otros temas, mucho más importantes para nuestra ciudad, nuestro país, y nuestro destino común.

sábado, 26 de julio de 2008

Cambiemos de conversación

Inesperadamente, el interés por la política ha retornado entre nosotros. Nada nos asegura, aún, que este interés masivo por la política sea algo más que una reacción espasmódica frente al conflicto por las retenciones a las exportaciones agrícolas. Y es muy probable que efectivamente lo sea, si el discurso y la acción políticas no superan los lugares comunes que hacen elevar el tono de los adjetivos pero no el volumen de las ideas.
Es hora de escuchar, entender y amplificar otras conversaciones; de tomar en serio la broma de Joyce: si no podemos cambiar la realidad, cambiemos de conversación. Mucho más ahora, que la realidad ha cambiado tanto.
Nuevos temas y formas de conversación alentadas por instituciones y dirigentes –no solamente políticos–, conscientes de que ya no vivimos en ese feroz siglo XX que necesitó, idolatró y derribó líderes políticos blindados, con talante y alma de guerreros.
Fueron tiempos de ideologías sólidas, asertivas y con respuestas para todo; de luchas para consolidar los Estados-nación; de seductoras utopías que diseñaban nuevos y buenos mundos que, sin embargo y tantas veces, terminaron en holocaustos, fascismos, perversos cultos a la personalidad, aventuras fraticidas y sofisticadas formas de aniquilamiento.
Bien mirado, no hay demasiado para añorar de las grandes certezas e ideologías del siglo XX, pero el mundo se movió en la dirección que le imprimieron esos liderazgos.
Más adelante, cuando empezaron a deshilacharse los grandes relatos emancipadores –y con ello la necesidad de líderes que todo lo sabían y todo lo podían–, apareció un tipo de líder político cuyas cualidades lo emparentaban, como lo describió el checo Milan Kundera, con un bailarín: moviéndose un poco a la derecha y otro poco a la izquierda, pero siempre políticamente correcto. Un verdadero progre. Delicado, indignado y ansioso por lograr el aplauso de las almas bellas y bien pensantes, que ni son bellas ni piensan bien, pero se sienten demasiado buenas para este mundo demasiado malo. Líderes cuyo anhelo consistía en ir de una punta a la otra del escenario sin dejar ninguna huella, pero muy atentos a que el reflector los iluminara todo el tiempo. Con una sonora denuncia, o una oportuna renuncia, siempre a flor de piel.
Ya se sabe lo que sucedió después: el porvenir que tarda demasiado, el fin de siglo con caída de certezas, pero sin final de la historia.
Siempre nos sedujo la idea de ser contemporáneos del comienzo de una nueva era; pero esta vez todo indica que lo somos: el desarrollo exponencial de la ciencia y la tecnología han extendido las fronteras y la circulación del conocimiento, generando nuevos hábitos, nuevos deseos y nuevas formas de intercambiar bienes materiales y simbólicos.
Son muchos –y serán más– los que organizan sus vidas, intentan sus disfrutes y hacen saber sus reclamos de manera distinta a la habitual. Ya no necesitan de líderes con armadura que les digan adónde y cómo ir, sino de otros, más curiosos y humildes, que averigüen, y a su vez iluminen, cómo es ese nuevo mundo que se está modelando en un lugar distinto al habitual.
Se está modelando más en la cabeza de los Google o YouTube boys, que en la del próximo presidente de los EE.UU., aun si, como muchos deseamos, ganara Obama, que parece encarnar este nuevo tipo de liderazgo; y, entre nosotros, se está modelando en los laboratorios de biotecnología que nos están permitiendo un salto en cantidad y calidad de nuestra producción agrícola-ganadera; en los talentos innovadores de los diseñadores y artistas porteños, que explican mejor que las ventajas del tipo de cambio el aluvión de turistas extranjeros que aún siguen visitando nuestra ciudad, a pesar de los vaivenes de la coyuntura.
El líder curioso, y a la vez inspirador, que puede hacer la diferencia entre una sociedad estática y otra que se desarrolla, acepta compartir protagonismo con las multitudes que inventan nuevas prácticas sociales; con los creadores y con las tribus urbanas, que exploran y se apropian de las virtudes del uso masivo de la interconectividad; con los productores del campo y los investigadores de la ciudad que impulsan y aprovechan los avances de la biotecnología, para mencionar sólo algunas de las cosas que están modelando la nueva época.
Edificar una nación desarrollada, justa y libre será siempre una tarea colosal. La acción política, tal como muchos la concebimos, debe seguir orientada a la creación y perfeccionamiento de los mecanismos de transferencia y distribución, a todo el pueblo, de lo nuevo que se piensa, se inventa y se produce para el uso y mejoramiento de la vida de las personas. Sucede que ahora, para lograr que la palabra política vuelva a ser la inspiradora de la fuerza social multitudinaria que lo haga posible, tiene que entender y representar lo nuevo que se está haciendo y deseando.
Los bienes que producimos, consumimos o anhelamos, y los valores simbólicos que nos organizan como sociedad son muy distintos a los que producimos, intercambiamos y por los que luchamos en todo el siglo XX. Y es por eso que sus categorías de análisis no nos convencen, no nos convienen, o ambas cosas a la vez.
Saber oír las nuevas voces, e interconectarlas, es una virtud política. Lo que nosotros llamamos desorden y caos, otros, y sobre todo los más jóvenes, lo viven como natural y lo dominan sin buscar sus referencias en donde nosotros las tomábamos. Prestemos oídos a esas voces del mañana. Cambiemos de conversación.

Artículo publicado hoy en la sección Ideas de Diario Perfil.

sábado, 21 de junio de 2008

Paremos a tiempo

Lo que sigue es el texto completo del artículo publicado hoy en el diario Perfil. Salvo las líneas iniciales, el texto original fue escrito hace varias semanas, antes aún de que estallara el conflicto por el aumento a las retenciones a las exportaciones agropecuarias. En estos tiempos de posiciones extremas, de gritos sin contenidos y confrontación exacerbada, creo que es oportuno revisar nuestras apatías, silencios, entusiasmos delirantes o fervorosas irresponsabilidades de nuestro pasado reciente. Sin intención moralizadora ni culposa, sino para encontrar pistas que nos ayuden a evitarnos una nueva caída a la que nos empuja una enraizada incapacidad nacional para resolver conflictos con el menor costo posible.

PARAR A TIEMPO
Tiempos nuevamente enrarecidos. Consignas altisonantes y propuestas de una frase para resolver problemas complejos. Un lenguaje cada vez más blindado circula no solamente entre la dirigencia política -adelantando climas electorales en los que solemos perder el decoro- sino en las conversaciones sociales o en el universo de los blogs. Se leen y escuchan demenciales expresiones de deseos que van casi desde el magnicidio hasta la necesidad de aniquilar a una supuesta antipatria, pasando por exabruptos tales como el inevitable derrumbe institucional o la agazapada conspiración golpista.
Como si viviésemos las vísperas de una guerra, aún latente pero fatal, son muchos los que creen que es imperativo decidir, y expresar, de qué lado se está.
Otros creemos, simplemente, que nos estamos volviendo locos.
La actual coyuntura internacional -el aumento exponencial de la demanda, y de los precios, de los alimentos, la energía y las materias primas- es generadora de crisis potenciales en todo el mundo. En algunos países, sus líderes –y no solamente sus dirigencias política- sabrán convertir esa crisis en una buena oportunidad. Que en nuestro país no convirtamos esta oportunidad en una crisis no es solamente cuestión de gobernantes, aun si al gobierno le cabe siempre una mayor responsabilidad.
Para ello, el único imperativo que tenemos es parar a tiempo, calmarnos, respirar hondo. Algo que, repasando nuestra historia, debemos reconocer que no siempre hemos sabido hacer.
Cierta pereza intelectual, o el simple rechazo colectivo a considerar cuánta responsabilidad individual tenemos en el estado de las cosas, puede llevarnos a pensar que los momentos más oscuros de nuestro pasado fueron producto, exclusivo y excluyente, del Espíritu de la Epoca.
Evitemos las miradas autocomplacientes y recordemos que ningún país está condenado ni al éxito, ni a la caída inexorable en los abismos a los que, cíclicamente, sabemos aventurarnos. Siempre es oportuno recordarlo; mucho más ahora, que sentimos que el aire comienza a ponerse un poco más espeso.
Sin duda hubo espíritu de la época en los agónicos años setentas, en los confusos ochentas, en los ilusos noventas…pero ninguna época nos pidió tanto. Los valores y creencias de cada época nos influyen, pero no nos obligan. Hubo muchos momentos, en nuestro pasado no tan lejano, en los que no reaccionamos con inteligencia, o al menos prudencia, frente a señales contundentes de descomposición. En lugar de ello creímos que se podía transar, acomodarnos lo mejor posible y esperar que un golpe de suerte o de astucia nos sacara, indemnes, de la locura.
Revistar nuestra historia reciente, sin melancolías ni culpas, pero asumiendo la parte de responsabilidad que nos toca a cada uno nos puede evitar la tentación, tan a la moda, de inventarnos un pasado heroico que no nos sirve de nada excepto para justificarnos, y, lo que es más importante, nos puede hacer reaccionar frente a síntomas del presente, en vez de compadecernos de nosotros mismos en el futuro.
La nuestra, como la de todos, es una historia de corsi e ricorsi, con momentos bastante luminosos y otros siniestramente oscuros, pero podríamos convenir que hasta los años sesentas cada generación de argentinos vivió en mejores condiciones económicas, sociales y culturales que las precedentes. Reparemos, entonces, en algunos episodios posteriores.
En los años setentas, con la guerra fría entre EEUU y la Unión Soviética de telón de fondo, todos queríamos arrancar de cuajo un orden social que sentíamos terriblemente injusto (aunque convengamos que, en nuestro país, no era tan injusto como, por ejemplo, en Nicaragua o Mozambique. Y lo sabíamos). Los principios del socialismo, presentados de diversas y, muchas veces, rústicas maneras, se colaban en todos los pensamientos y prácticas políticas de las multitudes movedizas y politizadas de la época.
Confrontábamos diferentes, o antagónicas, representaciones del mundo y creíamos en diferentes formas de organizarlo social, política y económicamente. En toda nuestra región, en el mismo Cono Sur, se cruzaron las conciencias y deseos de una generación justiciera y bienintencionada, aunque también aventurera e irresponsable, con poderes cívico-militares reaccionarios y crueles. Sin embargo, en ningún otro país un relato costumbrista sobre esos años pudo describir una escena como la final de No habrá más penas ni olvidos, de Osvaldo Soriano –dos enemigos ideológicos disparándose, uno al otro, al grito de Viva Perón-; locura que anunciaban otras infinitamente peores, la de los 30.000 desaparecidos o la perversión infinita del robo de bebés nacidos en cautiverio.
Comenzado los ochentas, aún muchos países de la región eran gobernados por militares que comenzaban a debilitarse frente a la ola democratizadora del incipiente Espíritu de la Época. Sin embargo, ninguno de esos gobiernos, tratando de aguantar un tiempito más en el poder, tramitó un reclamo justo como nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas declarándole la guerra a la OTAN, la alianza militar más poderosa de la historia de Occidente. Humillación, locura y muerte, cuando nadie lo esperaba ni nada lo exigía.
Esos ochentas, en términos económicos, fueron la década perdida y del crecimiento exponencial de las deudas externas de todos los países de la región, pero en la Argentina, a diferencia de nuestros vecinos, esa deuda superó el PBI.
Esos desequilibrios macroeconómicos fueron la causa de los descalabros de toda la región, aunque solamente en nuestro país se desataron no una, sino dos hiperinflaciones, del 2.000%, 3.000%, anualizadas.
El remedio criollo, sin demasiados antecedentes a escala planetaria, fue fijarle a nuestra moneda el mismo valor que el dólar, la unidad monetaria de la mayor potencia económica de la historia. Y como el remedio estabilizó al enfermo, decidimos extenderlo eternamente, más allá de los avatares financieros, comerciales y productivos de dos economías, la nuestra y la de EEUU., abismalmente distintas.
La maza tenaz del final de la guerra fría acababa de demoler el Muro de Berlín y lo que quedaban de los relatos emancipadores y socializantes. Comienza una etapa de liberalismo revisitado en todo el mundo, con particular énfasis en nuestro hemisferio, orientada por un texto canónico: el Consenso de Washington, en el que los países se comprometían, entre otros puntos, a modernizar sus estructuras estatales, en general deficientes, reduciendo la participación del Estado en la economía para dar mayor lugar a la iniciativa privada y a las inversiones extranjeras. Sin embargo, en ningún otro país se privatizaron y transnacionalizaron todos los servicios públicos, ni se eliminaron otros imprescindibles como los trenes, o se enajenaron los recursos naturales estratégicos como el petróleo y el agua como sí lo hicimos nosotros.
Hacia comienzos del milenio, cuando un café en Buenos Aires ya costaba el doble en dólares que en Nueva York, la ilusión terminó, y la medicina fue confiscar los depósitos bancarios, por segunda vez en una década. Quiebras, crecimiento geométrico de la pobreza y una crisis institucional, política y social que dejó marcas aún visibles.
Pocos años después de la hecatombe, políticas locales acertadas y un escenario internacional favorable mediante, nuestro país, nuevamente, comenzó una etapa de recuperación económica que acompaña, y a veces supera, a la de toda la región. Esta recuperación coincide con el comienzo de una nueva era a escala planetaria, sobre la cual solamente tenemos algunas pistas y pocas certezas. Una de esas pistas, en el nivel de las nuevas realidades materiales, es la formidable modificación de los términos de intercambio comercial producto del aumento geométrico de la demanda de alimentos. La humanidad entera seguirá durante mucho tiempo atravesada por esta nueva realidad demandante de alimentos y energía, como pocas veces hemos visto, y en la que la Argentina tiene mucho por decir y hacer. Cada país, cada sociedad lo procesará de distinto modo, sin dudas. El nuevo espíritu de la época, el que se está gestando, estará teñido también del color de esta disputa.
La época nos mete de lleno en esa problemática, pero su espíritu, como siempre, no nos obliga ni a la racionalidad ni a la locura. Deberíamos encontrar las maneras de tramitar el actual y los futuros e inevitables conflictos que toda sociedad tiene, prefiriendo inclusive sentarnos en la silla del ingenuo que cree que los otros también persiguen el bien común, en vez de tentarnos, como otras veces, en épicas de tiro corto, que mañana nos harán repetir como pavotes que la enésima caída libre de la Argentina fue culpa de la crisis mundial de alimentos.
Detenernos a tiempo no es solamente responsabilidad de los que hoy se hacen ver en la pelea.

martes, 13 de mayo de 2008

Como decíamos ayer

Acá estoy, nuevamente, retomando un diálogo interrumpido, a la espera de que ustedes también lo hagan.
Al dejar el gobierno, imaginé que cinco meses después estaríamos en una situación distinta a la que hoy vivimos: sin la crispación habitual de los años electorales a nivel nacional, y con el dinamismo que suele tener toda nueva administración a nivel local. Nos imaginaba, a todos, menos enojados y más entretenidos.
Me temo que si seguimos avanzando en esta espiral de crispación, la palabra sensata y la actitud moderada parecerán veleidades extravagantes. Los climas exasperados nos han conducido -demasiadas veces como para olvidarlo-, a la falacia binaria, a creer que la sociedad se divide en dos bandos y que es imprescindible estar en uno u otro, a sostener que todo está condenadamente mal o todo es revolucionariamente bueno y a abandonar la inteligencia de tener opiniones, ideas o reflexiones –muchas y diversas-sobre la vasta realidad.
Por esto mismo, y para recordarme y recordarnos que nuestro futuro no se juega, afortunadísimamente, en la opción Luis D’Elía/Cecilia Pando, elijo recomenzar este diálogo con ustedes evocando un episodio supuestamente menor: la invitación que me hizo Macri para reinaugurar, juntos, el Puente La Noria, obra licitada y comenzada durante nuestra gestión.
Francamente, no me interesa averiguar las verdaderas motivaciones de esa invitación. Las intenciones ocultas o las razones personales no cuentan a la hora de analizar una acción política ni a quién la lleva a cabo. Si es correcta, poco importa si lo hizo despojado de todo interés personal o para mejorar su imagen. Saber si el gobernante hace las cosas bien porque entiende que es su obligación, o porque le gusta que lo quieran, es absolutamente irrelevante.
Macri, en medio de este clima enrarecido que vivimos, creyó oportuno invitarme a inaugurar el puente y comentar que se había construido durante nuestra gestión. Actitud Buenos Aires, habríamos dicho en nuestro gobierno; como también lo fue el aceptar el convite. Nada más, y nada menos, que un hecho civilizado.
Mis diferencias con Macri, las críticas que me merecen su gestión y sus opiniones no han cambiado por ese hecho. Las iré comentando aquí y en otros espacios de opinión y construcción política que se vayan presentando.
Civilizado fue el hecho de invitarme, y civilizado también es que eso no me impide opinar que su gestión, hasta ahora, me parezca opaca.
Opaca y, en varios aspectos, ineficaz; como en el descuidado espacio público, cuyo deterioro verificamos día a día en parques, plazas y paseos. Más que rasgarse las vestiduras por las conductas desaprensivas de cierta gente, el actual gobierno debería invertir en el mantenimiento de esos lugares y en campañas de promoción de valores comunitarios y actitudes individuales, como con las que nosotros machacábamos casi hasta el hartazgo.
Estar con Macri en el acto de Puente La Noria no me impide señalar que sus mismos electores perciben que la ciudad está cada vez más sucia porque, entre otras cosas, no se avanzó en el programa de contenedores de basura que comenzamos nosotros y que demostró una gran eficacia.
Cortar la cinta de inauguración de una obra que nosotros comenzamos y ellos continuaron no me impide señalar la caída significativa de la actividad cultural en la ciudad, el abandono del interés de Estado en las industrias culturales o el cuidado del Patrimonio Histórico, motor al mismo tiempo del dinamismo social y el crecimiento económico de la Ciudad.
Mi presencia en el acto del jueves pasado no cambia mi opinión sobre lo poco y nada que se ha hecho en estos cinco meses en términos de infraestructura escolar a pesar de contar con los recursos económicos y jurídicos necesarios, de igual forma que no se ha avanzado en ampliación de los horarios de atención hospitalaria que nosotros comenzamos, luego de 20 años de que no se hiciera nada en la materia.
Son muchas las ideas y valores, contenidas en sus acciones de gobierno, que me separan de Macri. Darlas a conocer son parte de las obligaciones que tiene quién, como yo, ha decidido tener una palabra pública y política. Pero siempre, y mucho más en tiempos exasperados como éstos, preferiré hacerlo sin esa pose de falsa y gritona indignación que afecta algún opositor, tan mediocre hoy, en su rol de eterno fiscal, como ayer, cuando le tocó gobernar.
Me detengo aquí para leer sus comentarios y poder continuar, ahora sí, con este diálogo interrumpido.

viernes, 7 de marzo de 2008

Consecuencias de la mezquindad política

Ya pasaron dos meses desde mi última aparición por aquí.
Me había propuesto, porque creo que es lo correcto, dejar pasar un tiempo prudencial antes de volver a emitir mis opiniones políticas sobre la ciudad.
Se están cumpliendo tres meses desde que dejé el gobierno, y ahora sí creo que corresponde hacer públicas, y discutir con ustedes, mis posiciones sobre lo que está sucediendo en la ciudad en general, no solamente sobre las políticas del nuevo gobierno.
Habrá cosas para proponer, para criticar y también, seguramente, para apoyar; porque en relación esto último, a la habitual y necia obstinación de rechazar todo lo que hace o dice tu adversario político, es a lo que se refiere este artículo.
Celebro absolutamente la iniciativa del gobierno porteño de presentar un plan de seguridad basado en la creación de un cuerpo de policía propio. Estoy de acuerdo, asimismo, con la mayoría de los puntos del borrador que está circulando acerca de las características que debería tener la Policía Porteña.
Pero me apena que por mezquindad política hayan rechazado este plan cuando mi gobierno lo presentó hace exactamente un año. Un año, en el cual la organización de la fuerza y la creación del instituto policial podrían haber comenzado a dar sus primeros pasos.
Exactamente el 30 de marzo de 2007, en un acto realizado en el Teatro San Martín, anuncié el llamado a la Consulta Popular para la creación de una policía propia. Una policía comunal con las mismas características que, según los borradores mencionados, tendrá ahora la fuerza policial que propone el PRO.
Ya lo decíamos en su momento, estábamos trabajando en la adaptación a nuestras particularidades, experiencias exitosas como la de la ciudad de Madrid, con la que incluso ya habíamos firmado acuerdos de cooperación.
De todas maneras, bienvenida la iniciativa, en la medida en que realmente se haga cierta, con formación de los efectivos en institutos propios, con interacción con la UBA para la enseñanza de materias no específicamente policiales, y otra serie de características que será bueno discutir, criticar o apoyar por más que la haga el adversario político.
Hoy se pone en evidencia que efectivamente había que crear una fuerza local, tal como lo reclamábamos. Sabemos que sabían que era lo que había que hacer, pero hay que tener agallas para apoyar una idea ajena.
Se perdió más de un año; los porteños lo perdimos. Ahora hay que hacerlo.

Pasen y vean:
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/gobierno/noticias/?modulo=ver&item_id=18256&contenido_id=18315&idioma=es

viernes, 4 de enero de 2008

Despidos en la Ciudad

Se ha hablado siempre, y muy particularmente los últimos tiempos, acerca de los supuestos “ñoquis” existentes en las dependencias del Gobierno de la Ciudad.
Durante mi gestión, nunca se ha incorporado gente al gobierno que no fuera destinada a una tarea especifica y verificable.
Bajo ningún aspecto ha habido nombramientos de personas que no hayan servido al Estado, con tareas verificables por sus superiores.
El caso más contundente y numeroso es el que llevamos a cabo en los hospitales de la ciudad: 4500 nombramientos que no se realizaban hace más de una década y que todo el mundo reclamaba y aun las nuevas autoridades reconocían y reconocen como necesarios.
Mi gobierno ha dado un fuerte impulso a la carrera administrativa, a la vez que pusimos en regla miles de nombramientos precarios y regresivos, que eran contrarios a los derechos básicos de los trabajadores.
Creo fervientemente en los concursos y la profesionalización del cuerpo que trabaja en el Estado. Son el camino más idóneo para lograr que la ciudad tenga servicios eficaces y agentes correctamente capacitados.
Ojala este tema sea resuelto sin prejuicios ideológicos ni slogans fáciles. Ojala que el diálogo y la cordura prevalezcan ante todo.

viernes, 28 de diciembre de 2007

Comienza una etapa nueva

Hace 20 días que comenzó otra etapa. Sin melancolía, con proyectos que iré contándoles, con muchos buenos recuerdos y sensaciones que aún persisten.
Dejé el Gobierno de la Ciudad con la certeza de haberme entregado a la tarea desde el primero hasta el último día. Sé que quedaron muchas cosas por hacer. Cada uno de ustedes podría hacer una lista diferente. Pero espero que también tengan, como yo, otra lista con las cosas hechas que me hicieron sentir bien porque, creo, le han hecho sentir bien a tantísima gente.
Gobierno bastante corto, de 14 meses hasta la elección del 3 de junio; transición bastante larga, de 6 meses hasta el 10 de diciembre.
Estos 20 meses de gobierno tuvieron tres etapas marcadamente distintas. En los primeros meses hubo que ponerse a trabajar sobre dos agendas simultáneas: calmar las aguas, sociales, institucionales y políticas, encrespadas por el juicio político y destitución de Ibarra, pero sobretodo, por la llaga dolorosa de las terribles muertes de los chicos en Cromagnon. Recuerdo la primera frase de mi discurso de asunción: “No ha sido el curso de honores, sino la consecuencia del dolor, las que me han traído hasta este cargo. Este Gobierno nace de las cenizas de Cromagnon”. Tenía, a la vez, que poner en marcha una gestión de gobierno que, además, estaba absolutamente aletargada y sin rumbo.
Rehacer diálogos con los otros poderes, con los padres de los chicos de Cromagnon, con los actores sociales y económicos más importantes de la Ciudad. Al mismo tiempo, para darle vigor y legitimidad a un gobierno que muchos se preguntaban si iba a ser capaz de mantenerse en pie, teníamos que mostrar otro ritmo de gestión, dar a conocer nuestra visión de ciudad, redefinir prioridades y mostrarlas con obras y acciones.
Definimos la equidad social, la recuperación del espacio público y la exaltación de la vida cultural colectiva como los ejes centrales del quehacer de los siguientes meses. En esas definiciones están contenidos nuestros valores y la identidad de un pensamiento que no son, claramente, los lugares comunes, las frases hechas de las que es incapaz de salirse cierto progresismo autoproclamado, que no entiende ni se pregunta por el sentido de la vida, individual y comunitaria. Y que cuando le toca gobernar lo hace mal.
Esas definiciones organizaron nuestra tarea y cruzaron la mayoría de las acciones que emprendimos: desde el programa Ciudadanía Porteña –casi 80.000 familias, las más pobres de la ciudad que, sin intermediarios ni punteros, hoy pueden adquirir en cualquier supermercado su alimentación básica-; pasando por el exhaustivo mejoramiento de los lugares públicos -muy visible, espero, en relación con parques, paseos y plazas y, menos visible por lo mucho que aún falta, en hospitales y escuelas; hasta la explosión de una actividad cultural amplia, agitada y diversa y siempre convocante; a veces de multitudes, otras para las distintas tribus.
Goberné con alegría y pasión. Aún y a pesar de las múltiples demandas que no podíamos satisfacer, porque eso es gobernar, poner prioridades y elegir, las más de las veces, entre dos opciones que no te gustan del todo: No hacer esto para poder hacer lo otro. Está claro que para elegir entre una buena y una mala no hace falta un buen gobernante.
Con alegría y pasión a pesar, también, de las cretinadas: pero eso va de suyo, en esta arena abundan y uno lo sabe antes y durante.
Las mayores y más insoportables se concentraron alrededor de la campaña, sin duda. Ya hablé y escribí sobre ellas y no quiero volver sobre el asunto, porque detesto los discursos autocompasivos. Además, no solamente gobernar, sino dedicarse a la actividad política, siempre y en cualquier lugar, como dicen los franceses, requiere arrojar tu honra a los perros. Hay épocas de más, y de menos, perros rabiosos; o de vacunas –instituciones, en este caso- más, y menos, eficaces, nobles y honestas. Pero quejarse de la época es como quejarse del mar cuando se embravece o de las nubes cuando llueve.
Luego de 14 meses, campaña incluida, llegaron las elecciones y, con ellas, la decepción y la pena. ¿Cuánto hubo de errores propios, cuánto de no poder neutralizar la campaña sucia de denuncias y caos promovido, cuánto de haberle dejado el campo libre a Macri? En esto también cada uno tiene su lista. En mi lista de errores figura, lo confieso, la campaña publicitaria que, aunque colorida y alegre, fue liviana, narcisista y bastante frívola. No contó ni siquiera lo que habíamos hecho ni hacia donde queríamos ir, sino que se entretuvo de manera chistosa en mí....pelada¡¡¡¡¡Recuérdenme de no convocar nunca más a publicistas apolíticos para hacer una campaña!!! Son de terror y solo se dan gustos personales.
Pero hay lugares, y momentos, donde no te está permitida la pena ni lamerte las heridas. Se gobierna para los demás, y con todo mi equipo de gobierno, salvo muy pocas excepciones, nos pusimos el objetivo que no pocos dudaban en que lo íbamos a lograr: gobernar hasta el 10 de diciembre. Seguir haciendo obras, plazas, escuelas, festivales, mejorar mecanismos de control, equipar quirófanos y todas las cosas que están escritas debajo de este artículo que fueron relatando nuestras acciones de estos meses. Créanme que el 10 de diciembre fue más la satisfacción de haber llegado bien al final de mandato, que la pena por dejar el gobierno.
En todo caso, esa pena ya había archivada poco después de la noche del 3 de junio, cuando empezamos a brindar por la vuelta.
En un par de días sigo.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Mansión Seré

Esta tarde firmamos junto al intendente de Morón, Martín Sabatella la transferencia de dominio a favor de la Municipalidad de Morón del predio en donde se encontraba el centro clandestino de detención conocido como “Mansión Seré".
Los últimos actos de una gestión de gobierno reflejan los principios sobre los cuales uno transitó, nunca claudicó, y tampoco claudicará. Hay pocas cosas que me podrían honrar tanto como hacer este acto de estricta justicia. Un acto contra el “negacionismo” y contra el olvido. Estamos satisfechos en saber que se está haciendo justicia y algo más; se está construyendo un futuro mejor impidiendo el regreso de este pasado nefasto y cruel, de la mejor forma en la que podemos luchar, que es contando lo que pasó.
El predio de la “Mansión Seré" será destinado para un Museo de la Memoria

Convenio con empresarios teatrales

Finalmente suscribimos el convenio marco de colaboración entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, para que la ciudad cuente con un puesto de venta de entradas a espectáculos teatrales en la avenida Corrientes, para así centralizar la venta de entradas para la rica y variada oferta teatral porteña.
Esta es la concreción de un viejo sueño, que por distintas cuestiones reglamentarias tomó un poco de tiempo. Con este acuerdo se fortalece a la avenida Corrientes, que está viviendo de nuevo su esplendor como calle del teatro. Estas son medidas que fortalecen el vínculo de la gente con el teatro, que está pasando un momento estupendo.
A partir de esta firma, Corrientes tendrá un importante centro de venta de ticktes, con ofertas e incentivos para que más gente vaya al teatro.
Buenos Aires no debe perder nunca esta vida intensísima que tiene, dentro de la cual el teatro ocupa un lugar formidable. La ciudad está entre las tres plazas más importantes en cuanto a nivel de producción teatral. Tenemos más de cien salas, algo que ocurre en muy pocos lugares del mundo: Londres o Nueva York, por ejemplo.

martes, 27 de noviembre de 2007

Paseo de las Américas

La recuperación del espacio público es uno de los puntos centrales de nuestra gestión, hasta los últimos días. No sólo la embellece, sino que hace que la ciudad sea para todos. Una ciudad que cuida su espacio público defiende lo propio. Esta plaza, además, tiene un valor especial porque recuerda y homenajea a los policías caídos en cumplimiento del deber.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Centro de atención veterinaria

Esta mañana inauguramos el Centro de Atención Primaria de Animales Domésticos. Se trata de un viejo sueño para todos los que amamos a los animales y entendemos que las políticas públicas también deben ocuparse ellos. Hay gente que no puede tener acceso a la atención privada veterinaria y con esto estamos supliendo una gran carencia de mucha gente que ama a los animales y que no puede pagar.
La ciudad no tenía un hospital público veterinario para atender a la problemática de nuestros animales”.
Numerosas organizaciones protectoras de animales colaboraron para la concreción del proyecto e integrarán la Comisión Asesora Técnica del Centro de Atención.
El edificio ubicado en California 1800 del barrio de Barracas, cuenta con espacio destinado al diagnóstico, atención primaria, quirófanos e internación de animales domésticos.
Desde el próximo lunes 3 de diciembre funcionará, en el horario de 8 a 20 hs., el servicio de diagnóstico y derivación. En las próximas etapas entrarán en funcionamiento la farmacia, los quirófanos y el servicio de internación.
Además, el Centro llevará adelante políticas y campañas sobre el cuidado y la tenencia responsable de mascotas.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Remodelación Plaza Constitución

Hoy visitamos junto al ministro de Obras Públicas, Juan Pablo Schiavi, la primera etapa de las obras de remodelación de la Plaza Constitución. Allí estamos desarrollando obras de mejoramiento del espacio público.
Esta va a ser una obra de una importancia superior porque va a ayudar a mejorar uno de los problemas centrales que tenemos en la ciudad: el transporte. Un punto importante de ese problema es Constitución. Esta playa de transferencia tendrá una intervención general en el área y también una intervención urbana fuerte en las veredas y el pavimento.
Nos acompañaron directivos de líneas de colectivos y otros representantes de empresas de transporte porteño. Ellos van a colaborar para permitir acomodar muchísimo mejor el tránsito en una zona que, todos conocemos, suele ser muy difícil de transitar y que por estas obras, sin duda, va a mejorar.
Las obras comprenden: nuevo frente parquizado sobre Irigoyen, con áreas de descanso y esparcimiento; ensanche de acera en la estación sobre la calle Hornos, con parada de taxis; regulación y estacionamiento de colectivos bajo la autopista, que libera la plaza para su uso; repavimentación de Hornos, entre Brasil y caseros; rediseño de aceras y calzadas; incorporación de iluminación y mobiliario urbano; nuevas especies vegetales.
El Centro de Trasbordo Constitución se encuentra ubicado en la zona delimitada por las calles Lima, Cochabamba, Bernardo de Irigoyen y caseros. El rediseño de ese sector apunta a mejorar el paisaje del centro de trasbordo. El plan maestro para la plaza Constitución contempló los trabajos necesarios para el reordenamiento del sistema de transporte de pasajeros y la consiguiente recuperación del espacio público.
En el área de Plaza Constitución concurren los servicios suburbanos del ferrocarril Roca, la Línea C de subterráneos, 36 líneas de autotransporte público de pasajeros, 3 paradas de taxis con capacidad para 33 vehículos y los servicios informales que operan en las calles próximas a la autopista.

martes, 20 de noviembre de 2007

Usina de la Música

La Usina de la Música es un viejo sueño que tenemos, desde el año 2000. Hoy tenemos el orgullo de poner la piedra fundamental, aunque hace mucho que se está trabajando. Ahora empieza la parte más intensa de la construcción. La ciudad de Buenos Aires necesitaba su anfiteatro. Por dos cosas es importante este proyecto: habrá una sede para las orquestas porteñas y, además, la recuperación de uno de los más bellos edificios de valor patrimonial de la Ciudad.
Este lugar se constituirá además en un gran impulsor del desarrollo de toda esta zona de La Boca. Este es nuestro compromiso con el sur: el que va a ser el Colón del siglo XXI, y no estoy exagerando, va a estar en el sur de la Ciudad.
La llamamos Usina porque será un espacio de generación permanente de música. Será un atractivo polo a nivel urbano que movilizará, con el desarrollo pleno de sus actividades, a muchísima gente dedicada a la producción y difusión de la música, pero también significará un lugar de excelencia que potenciará el desarrollo cultural de La Boca.
El edificio ubicado en Benito Pérez Galdós 36 ocupará un nuevo espacio para la cultura que además transformará el perfil urbano de la zona sur de la Ciudad, ya que se encuentra en un sitio estratégico y con un marcado potencial de desarrollo, como es el área comprendida entre la prolongación sur de Puerto Madero y el Plan de Manejo del Casco Histórico, San Telmo y Monserrat.
El complejo está compuesto por dos grandes naves, dos cuerpos anexos y una calle interior que articula el edificio principal y un cuerpo longitudinal secundario. El conjunto de los dos inmuebles cuentan con una superficie de 9649 m2 . La sala principal albergará 1.700 espectadores y la segunda sala 500 espectadores. También habrá salas de ensayo para orquestas y coros, además de salas de exposiciones, museos, conservatorios y otras áreas afines. En una primera etapa se establecerán en el edificio la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires y la Dirección General de Música.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Centro verde en Villa Soldati

Los centros verdes tienen una importancia vital. Uno de los grandes problemas ambientales que tenemos en la ciudad es la producción de basura y que se junta con la crisis social que generó la aparición de cartoneros. Propicia ir hacia formas de separación de la basura, algo imprescindible para cuidar el medio ambiente: requiere poco esfuerzo y un enorme beneficio porque nos permite contaminar menos.
Debemos destacar además la dimensión económica del reciclaje, porque no solo genera riqueza sino que permite a los recicladores urbanos trabajar en condiciones de higiene y seguridad.
La apertura de este Centro Verde es un hito en el camino que venimos recorriendo en la aplicación de la ley de Basura Cero. Los recuperadores urbanos han transformado la necesidad en una tarea social y ambiental para beneficios de todos.
Celebramos además que las autoridades electas de la ciudad hayan pronunciado públicamente que continuarán con nuestras políticas de contenerización y separación de residuos.
La construcción del centro verde fue realizada por la empresa Níttida y su gestión estará a cargo de las Cooperativas Reciclando Sueños y Del Oeste. El predio cuenta con un galpón central, una sede administrativa y una playa de maniobras. El galpón está dividido en tres sectores donde se realizará la clasificación de los materiales, además, tiene un comedor, una cocina y dos baños.
El Centro empleará alrededor de 100 recuperadores urbanos.