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lunes, 8 de junio de 2009

Los días de la ira: poder, elecciones y escraches

El escrache es un delito y la acusación de golpista es difamatoria.
Así de simple. Y así, irresponsable y naturalmente, seguimos aceptando que el odio esté entre nosotros. Ya estaba antes, mucho antes de que esta campaña comenzara. Poco importan las razones por las que el odio se ha hecho presente en nuestra vida social y política, y menos importa discutir quién empezó. Lo que importa es erradicarlo. No se logrará en esta deslucida campaña, pobre en ideas como nunca, absurdamente plebiscitaria como si se eligiera presidente y no legisladores, y con
más candidaturas individuales que partidarias que, además, declaman soluciones de una frase para problemas complejos.
Una de las mayores tareas de los líderes y dirigentes es robustecer, en toda la sociedad, la certeza de que no solamente habitamos un mismo país, sino que formamos parte de una misma comunidad de valores e intereses. Si eso ya es muy difícil de lograr en una sociedad con obscenas diferencias entre pobres y ricos, ese objetivo se vuelve más inalcanzable aún si no hay relaciones de respeto y convivencia entre unos líderes que hasta hoy no han sabido salirse de un escenario en el que algunos generan, otros reproducen y pocos rechazan el odio.
Ese odio vociferado – y amplificado por cierto periodismo cebado en el escándalo- alienta la intolerancia de la sociedad. El círculo vicioso se cierra cuando esa dirigencia, creyendo que así no quedará descolocada frente a la opinión pública, aumenta la apuesta. Una opinión pública que no percibe actitudes ejemplares de la dirigencia nunca es buena consejera.
Es el miedo lo que nos hace odiar, porque es nuestra reacción frente a situaciones o personas que nos pueden dañar o destruir. Más allá de las pasiones indivuales -cuya moderación es asunto y tarea de cada uno-, en tanto síntomas político y social, ni el miedo se combate con otras acciones temerarias, ni el odio se disuleve impostando palabras de amor.
La precondición para diseñar un proyecto colectivo es erradicar el odio en las relaciones políticas y sus efectos en la sociedad.
La valentía, en todo caso, es poner de manifiesto una verdad, que debe decirse sin especular con que eso agregue o quite algún votante. La verdad es que, puertas adentro, los diálogos entre los dirigentes son bastante más civilizados que cuando aparecen los micrófonos, se encienden las cámaras y la consigna parece ser “¡Aplastemos al perdedor. Venguémonos del ganador!”. Nadie debe sentirse más debil, al contrario, por decir en público lo que dice en privado. Como mínimo, mostraría que a muchos les preocupa no poder encaminar la Nación, de una buena y sostenida vez por todas.
Pero como cuando no hay vida interna en los partidos políticos se acata la voz del amo, hay temor entre los oficialistas de contar en público que ellos reconocen en privado que no hay golpistas en la oposición, porque simplemente, no hay sectores golpistas en la Argentina.
Tambien en voz baja, muchos dirigentes de esa oposición admiten que ellos también eligen a dedo a sus candidatos, que aprovechan una ola de descontento en contra del gobierno nacional, y que muchas de las acciones de gobierno de estos últimos 6 años han sido correctas. Las bravuconadas y chicanas, con las que se intenta ineficazmente disimular la falta de ideas, hacen imposible los debates porque….¿cómo debatir con un golpista o un dictador?
Los poco ilustrados manuales de nuestro marketing electoral sugieren demonizar al adversario, cueste lo que cueste y no tomar los riesgos de la discusión política. “La gente no cree más en la política” repiten los gurúes que abrevan, todos, del mismo libro gordo de Petete de campaña. “Viene Chavez” o “Vuelve el 2001” son consignas igualmente falsas que apuntan a generar miedo. Luego, siembran odio.
La leyenda de la edad de oro de argentina es solo eso, una leyenda. Pero sí hubo momentos de encuentros, y si sus resultados no fueron más luminosos o no evitaron los tiempos sombríos posteriores, fue porque no los supimos sostener. No está en nuestros genes el desencuentro; ni tampoco la unión en un supuesto destino ineluctable. En los años 70, pagamos con sangre, sudor y lágrimas no haber entendido y defendido con convicción el abrazo entre Perón y Balbín. Y en los ochenta, el diálogo franco y respetuoso entre el alfonsinimo y la renovación peronista fortaleció la democracia e impidió los intentos de desestabilización institucional. Nuestra cultura política está lejos de haber mejorado desde entonces. Hoy aceptamos, por ejemplo, que la legitimidad de las candidaturas se defiende en los tribunales, y no a través de la selección interna de los partidos –elecciones abiertas, cerradas para afiliados, directas, indirectas…como sea!!-.
Por supuesto que no ha sido la falta de tiempo ni ningún otro escollo leguleyo lo que lo impidió, sino la rústica vocación de demostrar que aquí se hace lo que yo digo, y listo. Esa es la frase que mete miedo.

Jorge Telerman
Publicada el Domingo 7 de Junio en el Diario Perfil

lunes, 1 de junio de 2009

El problema no es Chávez

Hugo Chavez seguramente no imaginó que con su decisión de expropiar unas empresas de capitales argentinos, y de ¿bromear? acerca de que no lo haría con las de capitales brasileños, les estaría otorgando a los candidatos la posibilidad de discutir un tema sustancial en este período de campaña.
Sin embargo, la cuestión fue mucho más debatida entre periodistas, académicos y representantes de los trabajadores y de los empresarios que entre los candidatos que, a menos de 30 días de las elecciones, siguen en una especie de precampaña, discutiendo en los Tribunales acerca de si están jurídica y éticamente habilitados para presentarse.
Habrá que reconocerle a Hugo Chavez, entonces, la oportunidad inesperada, y por ahora desaprovechada, de debatir acerca de cómo debe actuar nuestro país frente a un hecho que, eventualmente, podría afectar nuestros intereses nacionales.
La mayoría de los candidatos siguieron metidos en su estratégica búsqueda de certificados de domicilio, o en desarrollar retóricas indescifrables para responder a la complejísima pregunta de si asumirán sus bancas si son electos, o en filmar extensas publicidades de frivolidad rampante.
Ni bien se supo de la acción expropiadora, el gobierno se puso a la defensiva, pidiéndole a Techint que reinvierta sus ganancias en emprendimientos que generen más producción, más trabajo y más conocimiento argentinos. Es un deseo correcto, y por eso los países económicamente más sólidos tienen sistemas de premios y castigos que lo incentivan.
Esos mismos países ejercen una diplomacia activa en defensa de sus empresas porque, como en nuestro caso, sus intereses nacionales también están expresados a través de inversiones de capital, público y privado, en el exterior y reclaman para sus empresas un trato igualitario en relación a las de terceros países –las brasileñas, en nuestro caso-.
Teniendo en cuenta la importancia del parlamento en la política exterior, este entredicho debería llevar a los candidatos del oficialismo a presentar y defender las acciones del gobierno en esta materia y los de la oposición a mostrar cuáles son los controles que intentan ejercer para verificar si ese principio de soberanía se cumple.
La discusión, o la falta de ella en realidad, no echó luz acerca de si la Argentina tiene mecanismos eficaces de promover y defender su comercio o sus inversiones en el exterior, sino que ratificó lo que cada uno piensa sobre Chavez, su ideología o sus extravagancias.
La principal candidata de la Ciudad de Buenos Aires, Gabriela Michetti, que tanto promueve las virtudes del diálogo, desaprovechó otra oportunidad para ejercerlo, y de este asunto tampoco dijo nada. Imaginamos que su palabra, entonces, es la de su jefe. A Mauricio Macri se le reveló que la presencia de Chavez en el Calafate, un par de días antes de anunciar la expropiación de las empresas de Techint, es una demostración de que nos encaminamos a una ola de nacionalizaciones que pondrá a la Argentina en la senda de la experiencia del socialismo bolivariano de Venezuela. Son extrañas las cosas que dice Macri cuando no lo tiene cerca a su mayor consejero, Durán Barba. ¿O habrá sido él quien se lo sugirió?
Carlos Heller compensó la desmesura opositora. Banquero, pero de izquierda, dijo que discutir el asunto es de derecha y propio de empresarios que solo buscan que sus empresas ganen plata. ¿Pensarán lo mismo los integrantes del directorio de su banco?
La Coalición Cívica, previsiblemente, habló del autoritarismo chavista. Y muchos sugirieron que la Argentina debería enfriar las relaciones con Venezuela, incluidos sus capítulos económico y comercial. ¿Harían eso si gobernaran?
Ninguna nación se mimetiza con otra por más acuerdos estratégicos que tengan entre ellas. A partir de la presidencia de Richard Nixon, EEUU no ha cesado de profundizar su alianza con China, sin que se generase, entre los norteamericanos, ninguna inclinación al socialismo, ni entre los orientales una irrefrenable vocación de elegir a sus gobernantes a través de un sistema plural de partidos políticos o elecciones libres. Por supuesto que el peso específico de los EEUU es muy diferente al de Argentina, pero también el de China lo es en relación a Venezuela.
Las voces más articuladas se hicieron escuchar desde los sectores de la producción, y desde cierto pensamiento académico, mostrando otra vez cuánta falta hace la mediación de los partidos políticos. Esas voces explicaron que la discusión no es sobre las medidas que adoptó Venezuela, que por cierto tiene el gobierno que su pueblo ha elegido y que, además, posee y consume bienes que en un caso necesitamos y en el otro producimos. La discusión pendiente es acerca de la mejor manera de defender los intereses nacionales, en el marco de unas alianzas regionales estables, que por definición, están más allá de los gobiernos de turno. El problema, nuevamente, no es Chavez.

Jorge Telerman
Publicada en el Diario Perfil el domingo 30 de Mayo de 2009

domingo, 24 de mayo de 2009

La elección de los renunciantes

La mayoría de los líderes de todos los signos políticos sigue expresando sus deseos de una Argentina seria y normal. Sin embargo, una porción también mayoritaria reitera comportamientos estrafalarios. Edificar instituciones normales, a base de comportamientos anómalos, no parece una idea inteligente.

La dirigencia argentina que hoy protagoniza el escenario público está integrada en general por personas que hemos crecido en medio de anomalías mucho más graves –golpes militares, violaciones a los derechos humanos, guerra a la alianza occidental y casi a Chile, hiperinflaciones, remate del patrimonio nacional, defaults– que fragmentaron y desgarraron a la Argentina, convirtiéndola, más de una vez, en una paria internacional.

Si bien es posible encontrar algunas de esas huellas en nuestra paupérrima cultura política actual, llegamos a esta decimotercera elección legislativa del período democrático más extenso de nuestra opaca historia republicana con la certeza de rechazar cualquier retorno de lo siniestro. Es promisorio, aunque insuficiente.

Aún tenemos que aceptar otras condiciones indispensables para lograr que las mayorías –el pueblo, como se decía antes de esta moda tan insulsa de denominarlo “la gente”– se involucren, comprendan y hagan suyas –para acompañarlas o para exigir que se corrijan– las acciones siempre complejas orientadas a la consolidación de una nación con equidad, desarrollo e innovación.

Las campañas electorales hacen que se tense la cuerda y se exageren las diferencias; pero esta vez, la cuerda ya venía tensada por los discursos blindados que acusan a la oposición de ser la antipatria; y aquella, en espejo, respondiendo que hay que sacarse de encima a este Gobierno a cualquier precio. Lamentablemente, esas cosas se escuchaban –y se escuchan– también en las conversaciones sociales.

No es un defecto de esta campaña electoral, entonces, que no se estén discutiendo las ideas y programas convenientes para la realización de un proyecto nacional; el defecto es que no se expresan ni la vocación de delinear tal proyecto, ni el coraje de plantear los instrumentos indispensables para promoverlo y gestionarlo.

Los contenidos de una hoja de ruta de un proyecto nacional incluyen, seguramente:

u El combate contra la pobreza y la exclusión.

u Un sistema impositivo y de coparticipación progresivos, que permitan que el Estado obtenga sus ingresos de manera mucho más equitativa y con sentido federal.

u Planes demográficos, de desarrollo urbano y obras públicas que modifiquen radicalmente la irracionalidad de que uno de cada tres argentinos vivamos –y una parte apenas sobreviva– en una milésima parte del territorio nacional habitable.

u Limitación de un hiperpresidencialismo que magnifica las crisis, otorga discrecionalidad y debilita la noción de que la oposición es parte del gobierno, por más que no participe del Poder Ejecutivo.

u Mejoramiento drástico de la calidad educativa y aumento exponencial de la inversión en investigación y desarrollo científico-técnico.

Nada de esto, que además no es todo, podría hacerse sin una base de apoyo político y social cuya articulación es responsabilidad del sistema de partidos políticos. Los procesos electorales muestran el tipo de vínculo que la dirigencia política ha logrado anudar con la sociedad. Más aún con nuestra sociedad que hasta anteayer pedía “que se vayan todos” y hoy parece pedir que se queden, pero solos, sin partidos políticos.

Un comportamiento político vergonzante, signado por las individualidades y personalismos y no por la construcción colectiva, no se atreve a plantear esa verdad, porque el marketing dicta que es antipática.

Partidos políticos representativos, que modelan sus identidades con programas que no difieren mucho de lo que harían una vez en el gobierno, que forman y promueven dirigentes y candidatos con mecanismos de democracia interna, volverían a conquistar la confianza de la sociedad e impedirían estos comportamientos astutos, pero no inteligentes, que dominan gran parte de este escenario electoral. Astucias que desagradan, pero que aún aceptamos: candidatos que renuncian a lo que se comprometieron a ejercer –vicejefa, diputado o legislador local–, para ser otra cosa parecida; otros que se presentan a cargos electivos sabiendo que no asumirán, lo que impide, además, que se sepa quiénes son y qué piensan los que sí lo harán. No busquemos matices que no existen: todos esos casos bastardean la tan reclamada calidad institucional.

Ganar elecciones es el deseo legítimo de los políticos, pero si sólo hay astucia, gana el cinismo. La victoria a cualquier precio le sirve sólo, y por poco tiempo, al ganador. Suele ser la corta antesala de la decadencia posterior.

Jorge Telerman
(Publicada en el Diario Perfil el Domingo 24 de mayo)

sábado, 9 de mayo de 2009

Mi Decisión

Hoy tengo que comunicarles una dolorosa y difícil decisión.
Estas han sido semanas muy duras. Semanas en las que abunda el personalismo, el odio y las discusiones a todo o nada.
Mis amigos y compañeros más cercanos saben el esfuerzo denodado que pusimos para encaminar los debates, en un último intento por darles la oportunidad a aquellos que piensan como nosotros de resistir las presiones y actuar conforme a sus convicciones.

Mi anhelo es trabajar por la recuperación del peronismo, en busca de mecanismos de democracia interna que den por tierra con el personalismo y las candidaturas a dedo.
Algunos podrán decirme que fui demasiado ingenuo en este contexto donde el discurso antipolítico se esta enseñoreando nuevamente de la sociedad por culpa de la clase política. No es ingenuidad, es preocupación frente a una realidad que me angustia como político y como ciudadano.

Mientras el Pueblo asiste atónito a este carrusel de vanidades, es mi obligación ética y política contener mi deseo individual de participar en esta elección.

No puedo ni debo colaborar con la división del campo popular.
Creo que éste es el momento de construir voluntades mayoritarias, no de crear nuevos partidos para seguir fragmentando y diluyendo el debate de ideas.

Voy a trabajar toda mi vida por la recuperación del diálogo, porque
creo en la construcción política desde la ideas, no desde el farandulismo, el miedo y el antagonismo. Un diálogo para, entre todos, construir esta Nación inconclusa, para resolver los problemas y para enfrentar los desafíos.
Por todo esto, creo necesario apartarme del proceso electoral.

Estoy convencido de que la Argentina no se termina en una elección legislativa, y menos en ésta, en la que de manera perversa se plantea una pelea a todo o nada. Un hombre político debe tener la grandeza para comprender que su aporte va más allá de una candidatura.

He abrazado mi vocación política bajo la luz del legado de lucha y sacrificio de mis ancestros, para construir una patria justa de mujeres y hombres que vivan con dignidad. No puedo permitirme dar la espalda a aquello que me constituye.

El honor, la palabra, el respeto, el díalogo y la construcción colectiva deben ser recuperados. Esa seguirá siendo la misión que demande todos mis esfuerzos, por siempre.

Jorge Telerman

martes, 7 de abril de 2009

Ferias y mercados: los aromas y sabores de nuestros barrios

Como buen apasionado de la cocina me gusta coleccionar diversas especias e ingredientes. Fanatizo con aromas como el del cilantro o el del ajo; además de los sabores que regalan un buen pescado o un auténtico guiso. Sin duda, los mejores lugares para comprar por calidad, variedad, atención y su particular entorno son los viejos mercados o centros de abastecimiento y las ferias itinerantes, denominadas comunmente como ferias barriales. Tenemos el Mercado de Productos Orgánicos (Federico Lacroze 4171), el de Nueva Pompeya (Saenz 790), el Mercado Comunitario Primera Junta (Rivadavia y Rojas), el hermoso mercado de San Telmo, entre muchos otros. Además contamos con la sesenta ferias itinerantes que recorren la ciudad de martes a domingo. Es muy lindo ver como los vecinos de cada barrio se concentran en torno a las plazas con sus bolsas y carritos. Me cautivan los colores, aromas y personajes que habitan cada una de las diferentes ferias de la ciudad. Durante mi juventud y, hasta hace algunos años, recorría todo el Mercado del Progreso, en Caballito. Pasaba varias horas tentado por la gran cantidad de delicias y por las charlas de los puesteros, fuentes inagotables de anécdotas porteñas.
Las ferias, que anteriormente eran las famosas ferias francas a las que me llevaba mi abuelo, trabajan de martes a domingo de 8 a 14 hs. Todos los puestos, según establece la ley, son atendidos por sus permisionarios. De esta manera se pudo evitar la rotación permanente de puesteros. Todas las ferias están habilitadas por el Ministerio de Desarrollo Económico de la Ciudad, que es el encargado de controlar la calidad de la mercadería, la higiene, los permisos, las libretas sanitarias, la exhibición de los precios y la precisión de las balanzas.
Sin duda cada fería o mercado representan un importante rincón de la ciudad y aporta a la convivencia, al diálogo y al disfrute del espacio público. Espero que las cuidemos para que sigamos disfrutándolas


Foto vía La Nación, Fernanda Corbani

martes, 31 de marzo de 2009

Final del Discurso del Dr. Raúl Alfonsín ante la Honorable Asamblea Legislativa el 10 de Diciembre de 1983

Inútil sería tratar de disimular la emoción cívica que invade nuestro espíritu al presentarnos aquí, en este día, ante la magna Asamblea que encarna la representación de todo el pueblo argentino. Como sabemos que esa emoción es compartida y unánime, nos excusamos de palabras sobreabundantes para expresarla. La circunstancia no es propicia para la retórica, por otra parte. Es la hora de la acción y de la acción fecunda, decidida, comprometida e inmediata. Es la hora de hacer, de hacer bien, de hacer lo que la República reclama y el pueblo espera.
Por la libre voluntad del pueblo argentino, tengo el honor y la responsabilidad de asumir la presidencia de la República. Los hombres y mujeres de mi patria me honraron confiándome ese cargo con una esperanza: la de recuperar la Nación para la vida, la justicia y la libertad.

Esa esperanza es nuestra respuesta, la respuesta de la inmensa mayoría de los argentinos en una experiencia dolorosa.

Hemos vivido con dolor el imperio de la prepotencia y la arbitrariedad en esta tierra en la que nuestros abuelos quisieron construir la igualdad y la justicia.

Hemos vivido el dolor de la violencia y de la muerte aquí, en esta Argentina que todos soñaban y que todos queremos para la paz y para la vida.

Hemos vivido, y todavía vivimos, el dolor del desamparo de millones de hombres y mujeres en un suelo que puede proveer a la prosperidad de todos el dolor del hambre en el país de los alimentos, el dolor de la falta de techo, de salud y de educación en una nación donde nada justifica la existencia de estos males.
Hoy asumimos el gobierno de la Nación cuando está sumida en la crisis quizá más grave de su historia. Pero los dolores que hemos vivido nos dejaron lecciones que no podemos ni debemos olvidar, lecciones que nos ayudarán para salir de una vez por todas de esta situación intolerable, de esta degradación creciente de un pueblo y de un país que no merece ese triste destino.

Los pueblos, como los hombres, maduran en el sufrimiento y no seríamos dignos del nombre de pueblo argentino si no fuéramos capaces de aprender la lección del dolor.

Lo primero que no debemos olvidar es que lo más valioso que tiene nuestro país son los hombres y las mujeres que lo habitan. No es el petróleo, ni las vacas, ni el trigo, ni las fábricas, sino el trabajo y la capacidad de creación de todos y cada uno de nuestros habitantes lo que da sentido y riqueza a nuestra Argentina, como a cualquier otra nación del mundo.

La segunda lección es que sólo el pueblo se preocupa por el destino del pueblo. Cuando se impide al pueblo decidir su propia suerte, cuando se le prohíbe elegir y controlar al gobierno, tarde o temprano se deja de gobernar para el pueblo.

Nadie puede pretender que un gobierno no cometa errores. Pero de una vez por todas haremos que sólo sea el pueblo, por su libre voluntad y dentro de las instituciones democráticas, quien sea el único que juzgue y corrija esos errores. El dolor que vivimos nos ha enseñado que cada vez que se coarta el camino hacia la democracia, la inmensa mayoría de los argentinos termina perjudicándose.

También aprendimos que hay quienes se benefician cuando es la fuerza y no la voluntad libre del pueblo quien impone el gobierno de la Nación. Aprendimos que los que estimulan la impaciencia para proponer la intolerancia y la violencia como remedios, han terminado favoreciendo los intereses del privilegio. Aprendimos que cuando el pueblo no decide sobre el gobierno, la Nación y el pueblo quedan desguarnecidos frente a los intereses de adentro y de afuera.

Y hemos entendido que hay fuerzas poderosas que no quieren la democracia en la Argentina. Sabemos que la reivindicación del gobierno del pueblo, de los derechos del pueblo para elegir y controlar el gobierno de acuerdo con los principios de la Constitución, plantea una lucha por el poder en la que no podemos ni debemos bajar los brazos, una lucha que vamos a dar y en la que vamos a triunfar.

Tenemos una meta: la vida, la justicia y la libertad para todos los que habitan este suelo.

Tenemos un método: la democracia para la Argentina.

Tenemos un combate: vencer a quienes desde adentro o desde afuera quieren impedir esa democracia.

Tenemos una tarea: gobernar para todos los argentinos sacando al país de la crisis que nos agobia.
Hoy enfrentamos dos desafíos: gobernar la Nación en la crisis y consolidar definitivamente la forma de gobierno que asegure el derecho del pueblo a decidir su destino. Como hombres que somos, podremos equivocarnos al gobernar. Como argentinos, en este momento y para siempre, sólo permitiremos que sea el pueblo el único juez de esos errores y el único con derecho a corregirlos. Nosotros, junto con la inmensa mayoría de los argentinos, sabemos que a los problemas que vamos a enfrentar, a los problemas que esta crisis ha agravado enormemente, se tratará de aprovecharlos para combatir la democracia. Pero sabemos que el pueblo aprendió la lección y que estará a nuestro lado para defenderla, con el vigor, la fuerza y la decisión de pelear por su derecho de gobernarse.

Vamos a hacer realidad la esperanza de recuperar la vida, la justicia y la libertad, porque, por dura que sea nuestra situación, ningún obstáculo será insuperable frente a la voluntad inmensa de un pueblo que se pone a trabajar, junto con el gobierno pero también más allá de los gobernantes, en la tarea de construir su propio futuro. Otros pueblos se han levantado de ruinas a veces más tremendas que las nuestras. No somos más, pero tampoco somos menos que ellos. También nosotros podemos hacerlo, y lo vamos a hacer, superando dificultades, equivocándonos y corrigiéndonos. Y no tengo duda de que podemos gozar de esa vida, con esa justicia y esa libertad que hoy deseamos. Lo vamos a lograr vamos a dar ese ejemplo y vamos a extender nuestra mano fraterna para que otros pueblos, en particular nuestros pueblos hermanos latinoamericanos también lo logren.

Hemos venido ante vuestra honorabilidad, conscientes de nuestras limitaciones y del arduo esfuerzo que tendremos que desplegar para tratar de ponernos a la altura de nuestra responsabilidad histórica, pero conscientes, con igual sinceridad, de que nuestro mandato es claro, terminante e ineludible; tal como lo es, en la esfera del Poder Legislativo, los que han recibido los miembros de esta Honorable Asamblea, y tal como lo será el que oportunamente reciban, con acuerdo del Honorable Senado, los jueces de la Nación que habrán de completar la arquitectura constitucional de la República con su alta misión, más silenciosa, pero no menos esencial.

Todos somos humanos y falibles, pero esta vez contamos con muy poco espacio para el error o la flaqueza. No debemos fallar. No fallaremos. Y si al cabo de nuestros mandatos hemos cumplido con aquellos grandes fines del Preámbulo de la Constitución que alguna vez nos hemos permitido recordar de viva voz como ofreciendo a la gran Argentina del futuro nuestra conmovida oración laica de modestos ciudadanos, entonces, como también lo hemos dicho en más de una ocasión, nada tendremos que envidiar a los grandes personajes de nuestra historia pasada, porque esta generación, la nuestra, tan hondamente agitada por las luchas y las frustraciones de este tiempo, habrá merecido de su posterioridad el mismo exaltado reconocimiento que hoy sentimos nosotros por quienes supieron fundar y organizar la República.

Con el esfuerzo de todos, en unión y libertad, que así sea.


Raúl R. Alfonsín
1° de Diciembre de 1983
Texto completo en http://ricardobalbin.tripod.com/alfonso.htm
Foto Federico Guastavino

martes, 10 de marzo de 2009

Memorias interrumpidas

Pocos días antes de su último viaje a Egipto a fines de 1995, Mitterrand le entregó este libro de memorias a su editora Odile Jacob. En abril de 1996, "Memorias Interrumpidas" salió a las calles de París, en medio de una gran expectativa. En pocos días, este legado póstumo de Mitterrand, logró conmocionar no sólo al pueblo francés sino también al ámbito político y cultural europeo. En estas páginas, se hallan la política y la literatura, las dos pasiones de su vida...y también de la mía.


Les dejo esta interesante cita a modo de anzuelo:
"Ahora, sin guerra perdida, sin golpe de Estado, sin resistencia organizada, sin conspiración, el imperio se hundió por si mismo, sobre sí mismo, corroído desde su propio interior, con sus funcionarios robotizados, su economía arruinada, vacías de sentido sus referencias teóricas; formidable molino de oraciones contra un cielo vacuo."
Pag 204

Para ver el libro Google Books, hacé clic

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Mansión Seré

Esta tarde firmamos junto al intendente de Morón, Martín Sabatella la transferencia de dominio a favor de la Municipalidad de Morón del predio en donde se encontraba el centro clandestino de detención conocido como “Mansión Seré".
Los últimos actos de una gestión de gobierno reflejan los principios sobre los cuales uno transitó, nunca claudicó, y tampoco claudicará. Hay pocas cosas que me podrían honrar tanto como hacer este acto de estricta justicia. Un acto contra el “negacionismo” y contra el olvido. Estamos satisfechos en saber que se está haciendo justicia y algo más; se está construyendo un futuro mejor impidiendo el regreso de este pasado nefasto y cruel, de la mejor forma en la que podemos luchar, que es contando lo que pasó.
El predio de la “Mansión Seré" será destinado para un Museo de la Memoria

jueves, 8 de noviembre de 2007

Remodelación Hospital Gutiérrez

Esta mañana inauguramos junto al ministro de Salud, Alberto de Micheli, la remodelación de cinco quirófanos en el hospital “Ricardo Gutiérrez”.
Esta es la primera etapa de la Refuncionalización Integral del Área Quirúrgica y sala de Hemodinamia y abarca una superficie de 760 metros cuadrados, de un total de 1.430 metros cuadrados, e incluye la remodelación de cinco quirófanos que están equipados con aire centralizado, gases médicos, equipamiento, mobiliario, office, vestuarios y depósito. Por su parte, la sala de hemodinamia cuenta con un angiógrafo de última generación.
Es primordial que continuemos con este compromiso de trabajar en la recuperación de la infraestructura de nuestro sistema hospitalario. Debemos seguir trabajando para que las condiciones materiales estén acordes a las necesidades del hospital y para que nuestro sistema de salud siga siendo un orgullo. El hospital de niños es uno de los hospitales más queridos y un referente de todo el país.

jueves, 25 de octubre de 2007

Casa del Escritor

Queda en Lavalleja al 900, barrio de Villa Crespo, zona de influencias insidiosas, harto peligrosas: Vacarezza y sus sainetes, Marechal y sus excesos "populistas", los tangos de Celedonio Flores y Cadícamo, César Tiempo, Juan Gelman. El lugar, que era un viejo depósito de pinturas, quedó hecho por supuesto una pinturita: 450 metros cuadrados con sus respectivas salas de exposiciones, de conferencias, un patio para lecturas de verano, una sala multimedia que ya aloja archivos digitalizados de escritores, libros y revistas, videoteca y mesas de computación.
Me estoy refiriendo a la nueva Casa del Escritor que acabamos de abrir nada menos que con la presentación de un nuevo libro del querido Noé Jitrik, El ojo de la aguja. Filosofemas. Una Casa del Escritor que será el nuevo espacio de la Ciudad exclusivamente dedicado a convertirse en lugar de encuentro de los escritores de Buenos Aires, del país, del Mercosur. Un espacio muy hermoso que ya mismo se irá poblando, como se dijo en la inauguración, con el alma, el talento, las ganas, el potencial de nuestros creadores y nuestra gente.
Está claro que, en primera instancia, la Casa del Escritor será un espacio dedicado a la literatura en todas sus fornas expresivas. Pero además, como en todas y cada una de las iniciativas que venimos desplegando a través de nuestras políticas culturales, será un punto de articulación de los programas de estímulo a las industrias editoriales, un lugar de diálogo y de encuentro entre escritores y público, entre actores del sector, de lanzamiento de nuevas acciones, un escenario adecuado para la realización de foros, congresos, seminarios, clínicas o concursos. Será un sitio privilegiado para el impulso de los sellos editoriales independientes, cooperativos o universitarios dedicados al rescate y la preservación de la cultura literaria de la Ciudad. Igualmente, un apoyo para ayudar a revertir inequidades en labilidad de proyección los mismos sellos o de los autores de la Ciudad, de las provincias o del Mercosur.
Habrá que repetirlo: no entendemos la cultura ni como exclusiva expresión de las bellas artes ni como mero producto de lo que haga el mercado en un tiempo determinado. La entendemos como espacio dinámico y como motor, como la capacidad constructiva y transformadora que tiene la propia sociedad, como lugar de diálogo y crecimiento. Buenos Aires ya tiene otro espacio nuevo para la generación de ideas y para el encuentro: la Casa del Escritor.

lunes, 22 de octubre de 2007

Ley contra la explotación sexual

Esta mañana promulgamos la ley contra la explotación sexual junto a sus autores, los legisladores Alejandro Rabinovich e Inés Urdapilleta.
Hay que romper todas las cadenas del comercio sexual infantil y esta normativa es un instrumento importantísimo para fortalecer esa lucha.
Lo peor que podemos hacer con nuestras miserias es ocultarlas y la prostitución infantil es uno de los escalones más bajos de la miseria humana. Es un mal de nuestra época, que crece geométricamente en todo el mundo y Buenos Aires tenía que tomar medidas sobre esta problemática.
Por eso nació esta ley, que provee a la Ciudad de Buenos Aires de normas específicas para poder sancionar a quienes, como actores secundarios, posibilitan el funcionamiento de redes de prostitución infantil.
La normativa incluye nuevas figuras en el Código Contravencional, para que se castigue a quienes promueven la explotación sexual comercial infantil. Específicamente, establece sanciones económicas y penales para quien promocione, publicite o proporcione de manera explícita o implícita cualquier ayuda, oportunidad o elementos adecuados a fin que terceros involucren a niños, niñas y adolescentes a participar en actos de contenido sexual, aun cuando éstos no se concreten, con o sin fines de lucro.

miércoles, 7 de marzo de 2007

Ciclo Lectivo 2007

¡Qué blancos guardapolvos! No estoy en la foto porque ésta es una que encontré en internet, pero ayer fui al acto de inicio de las clases. En educación hay mucho para hacer, es un tema escencial. Igual estoy muy conforme, este año de gestión invertimos más de 80 millones de pesos y realizamos 700 obras. Pero hay que hacer más.

domingo, 4 de marzo de 2007

Cierre del Festival de Tango de Buenos Aires

El maestro Mederos tocando en el cierre del Festival de Tango, otro clásico de la vida cultural de la ciudad y van… Un balance más que gratificante para este evento: más de 150 mil personas disfrutaron del encuentro tanguero más importante del mundo. Entre festivales internacionales, encuentros, seminarios, talleres y actividades en los barrios, subsidios y nuevos modos de articulación con las industrias culturales, Buenos Aires definitivamente se está convirtiendo en un centro de atracción turística a escala mundial. Los números lo demuestran. Sólo para asistir al Festival Buenos Aires Tango recibimos a 65.8000 visitantes extranjeros y a 20.000 compatriotas del interior del país. El beneficio es para todos, en términos de una mejor convivencia, un modo distinto y más vital de estar juntos en la ciudad. Pero también en términos de desarrollo económico, turístico y de generación de empleos.