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miércoles, 4 de marzo de 2009

Mirar o ver: Patrimonio en riesgo

El error en el cartel que anuncia la obra es un fallido que inquieta y expresa muchas cosas. El nombre de este parque no es Leandro sino Leonardo Pereyra, y su actual remodelación preocupa a los vecinos, no sólo del barrio de Barracas, sino a todos quienes valoramos el patrimonio urbanístico de nuestra ciudad. Su traza original fue concebida por el mismísimo Carlos Thays y parece haber sido olvidada por los que planearon esta "refacción". Les dejo algunos enlaces de organizaciones que trabajan con el tema y brego para que los responsables corrijan su accionar y no perdamos nuestro patrimonio.




La foto del cartel está tomada del blog Proteger Barracas.

martes, 20 de enero de 2009

Estado y Política Cultural

En la conferencia que di ayer en Villa Ocampo de Mar del Plata, acerca del Estado y la política cultural, sostuve que las políticas públicas tienen la opción de ser una táctica de gobierno, y por lo tanto individual y pasajera, o una visión de Nación, y entonces colectiva y extensa.
Los delirios refundacionales, los proyectos que se anuncian y desaparecen, la desesperación por borrar toda huella dejada por el anterior gobernante y su invariable demonización, dan cuenta de que entre nosotros, lamentablemente, viene ganando la primera opción.

Además de señalar las diferentes dimensiones sobre las que deben trabajar las políticas culturales de gobierno (Identitaria, preservando el patrimonio tangible e intangible y alentando la innovación y experimentación artística; Celebratoria e integradora, juntando distintos sectores sociales en las representaciones artísticas y en los eventos masivos; y Económica y Productiva, promoviendo las industrias creativas), argumenté que la política cultural debe tomar la parte que le corresponde en esa tarea mayor y permanente, siempre compleja y nunca inmediata, que es la de edificar una Nación cohesionada y justa.
El asunto es que si no hay identidad, celebración y desarrollo económico compartidos y para todos, podremos ser un país -un territorio y sus habitantes- pero no una Nación -una casa, y un destino, común-.

Veremos que da la discusión posterior. En unos días les cuento.

martes, 13 de mayo de 2008

Como decíamos ayer

Acá estoy, nuevamente, retomando un diálogo interrumpido, a la espera de que ustedes también lo hagan.
Al dejar el gobierno, imaginé que cinco meses después estaríamos en una situación distinta a la que hoy vivimos: sin la crispación habitual de los años electorales a nivel nacional, y con el dinamismo que suele tener toda nueva administración a nivel local. Nos imaginaba, a todos, menos enojados y más entretenidos.
Me temo que si seguimos avanzando en esta espiral de crispación, la palabra sensata y la actitud moderada parecerán veleidades extravagantes. Los climas exasperados nos han conducido -demasiadas veces como para olvidarlo-, a la falacia binaria, a creer que la sociedad se divide en dos bandos y que es imprescindible estar en uno u otro, a sostener que todo está condenadamente mal o todo es revolucionariamente bueno y a abandonar la inteligencia de tener opiniones, ideas o reflexiones –muchas y diversas-sobre la vasta realidad.
Por esto mismo, y para recordarme y recordarnos que nuestro futuro no se juega, afortunadísimamente, en la opción Luis D’Elía/Cecilia Pando, elijo recomenzar este diálogo con ustedes evocando un episodio supuestamente menor: la invitación que me hizo Macri para reinaugurar, juntos, el Puente La Noria, obra licitada y comenzada durante nuestra gestión.
Francamente, no me interesa averiguar las verdaderas motivaciones de esa invitación. Las intenciones ocultas o las razones personales no cuentan a la hora de analizar una acción política ni a quién la lleva a cabo. Si es correcta, poco importa si lo hizo despojado de todo interés personal o para mejorar su imagen. Saber si el gobernante hace las cosas bien porque entiende que es su obligación, o porque le gusta que lo quieran, es absolutamente irrelevante.
Macri, en medio de este clima enrarecido que vivimos, creyó oportuno invitarme a inaugurar el puente y comentar que se había construido durante nuestra gestión. Actitud Buenos Aires, habríamos dicho en nuestro gobierno; como también lo fue el aceptar el convite. Nada más, y nada menos, que un hecho civilizado.
Mis diferencias con Macri, las críticas que me merecen su gestión y sus opiniones no han cambiado por ese hecho. Las iré comentando aquí y en otros espacios de opinión y construcción política que se vayan presentando.
Civilizado fue el hecho de invitarme, y civilizado también es que eso no me impide opinar que su gestión, hasta ahora, me parezca opaca.
Opaca y, en varios aspectos, ineficaz; como en el descuidado espacio público, cuyo deterioro verificamos día a día en parques, plazas y paseos. Más que rasgarse las vestiduras por las conductas desaprensivas de cierta gente, el actual gobierno debería invertir en el mantenimiento de esos lugares y en campañas de promoción de valores comunitarios y actitudes individuales, como con las que nosotros machacábamos casi hasta el hartazgo.
Estar con Macri en el acto de Puente La Noria no me impide señalar que sus mismos electores perciben que la ciudad está cada vez más sucia porque, entre otras cosas, no se avanzó en el programa de contenedores de basura que comenzamos nosotros y que demostró una gran eficacia.
Cortar la cinta de inauguración de una obra que nosotros comenzamos y ellos continuaron no me impide señalar la caída significativa de la actividad cultural en la ciudad, el abandono del interés de Estado en las industrias culturales o el cuidado del Patrimonio Histórico, motor al mismo tiempo del dinamismo social y el crecimiento económico de la Ciudad.
Mi presencia en el acto del jueves pasado no cambia mi opinión sobre lo poco y nada que se ha hecho en estos cinco meses en términos de infraestructura escolar a pesar de contar con los recursos económicos y jurídicos necesarios, de igual forma que no se ha avanzado en ampliación de los horarios de atención hospitalaria que nosotros comenzamos, luego de 20 años de que no se hiciera nada en la materia.
Son muchas las ideas y valores, contenidas en sus acciones de gobierno, que me separan de Macri. Darlas a conocer son parte de las obligaciones que tiene quién, como yo, ha decidido tener una palabra pública y política. Pero siempre, y mucho más en tiempos exasperados como éstos, preferiré hacerlo sin esa pose de falsa y gritona indignación que afecta algún opositor, tan mediocre hoy, en su rol de eterno fiscal, como ayer, cuando le tocó gobernar.
Me detengo aquí para leer sus comentarios y poder continuar, ahora sí, con este diálogo interrumpido.

viernes, 7 de marzo de 2008

Consecuencias de la mezquindad política

Ya pasaron dos meses desde mi última aparición por aquí.
Me había propuesto, porque creo que es lo correcto, dejar pasar un tiempo prudencial antes de volver a emitir mis opiniones políticas sobre la ciudad.
Se están cumpliendo tres meses desde que dejé el gobierno, y ahora sí creo que corresponde hacer públicas, y discutir con ustedes, mis posiciones sobre lo que está sucediendo en la ciudad en general, no solamente sobre las políticas del nuevo gobierno.
Habrá cosas para proponer, para criticar y también, seguramente, para apoyar; porque en relación esto último, a la habitual y necia obstinación de rechazar todo lo que hace o dice tu adversario político, es a lo que se refiere este artículo.
Celebro absolutamente la iniciativa del gobierno porteño de presentar un plan de seguridad basado en la creación de un cuerpo de policía propio. Estoy de acuerdo, asimismo, con la mayoría de los puntos del borrador que está circulando acerca de las características que debería tener la Policía Porteña.
Pero me apena que por mezquindad política hayan rechazado este plan cuando mi gobierno lo presentó hace exactamente un año. Un año, en el cual la organización de la fuerza y la creación del instituto policial podrían haber comenzado a dar sus primeros pasos.
Exactamente el 30 de marzo de 2007, en un acto realizado en el Teatro San Martín, anuncié el llamado a la Consulta Popular para la creación de una policía propia. Una policía comunal con las mismas características que, según los borradores mencionados, tendrá ahora la fuerza policial que propone el PRO.
Ya lo decíamos en su momento, estábamos trabajando en la adaptación a nuestras particularidades, experiencias exitosas como la de la ciudad de Madrid, con la que incluso ya habíamos firmado acuerdos de cooperación.
De todas maneras, bienvenida la iniciativa, en la medida en que realmente se haga cierta, con formación de los efectivos en institutos propios, con interacción con la UBA para la enseñanza de materias no específicamente policiales, y otra serie de características que será bueno discutir, criticar o apoyar por más que la haga el adversario político.
Hoy se pone en evidencia que efectivamente había que crear una fuerza local, tal como lo reclamábamos. Sabemos que sabían que era lo que había que hacer, pero hay que tener agallas para apoyar una idea ajena.
Se perdió más de un año; los porteños lo perdimos. Ahora hay que hacerlo.

Pasen y vean:
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/gobierno/noticias/?modulo=ver&item_id=18256&contenido_id=18315&idioma=es

martes, 27 de noviembre de 2007

Paseo de las Américas

La recuperación del espacio público es uno de los puntos centrales de nuestra gestión, hasta los últimos días. No sólo la embellece, sino que hace que la ciudad sea para todos. Una ciudad que cuida su espacio público defiende lo propio. Esta plaza, además, tiene un valor especial porque recuerda y homenajea a los policías caídos en cumplimiento del deber.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Remodelación Plaza Constitución

Hoy visitamos junto al ministro de Obras Públicas, Juan Pablo Schiavi, la primera etapa de las obras de remodelación de la Plaza Constitución. Allí estamos desarrollando obras de mejoramiento del espacio público.
Esta va a ser una obra de una importancia superior porque va a ayudar a mejorar uno de los problemas centrales que tenemos en la ciudad: el transporte. Un punto importante de ese problema es Constitución. Esta playa de transferencia tendrá una intervención general en el área y también una intervención urbana fuerte en las veredas y el pavimento.
Nos acompañaron directivos de líneas de colectivos y otros representantes de empresas de transporte porteño. Ellos van a colaborar para permitir acomodar muchísimo mejor el tránsito en una zona que, todos conocemos, suele ser muy difícil de transitar y que por estas obras, sin duda, va a mejorar.
Las obras comprenden: nuevo frente parquizado sobre Irigoyen, con áreas de descanso y esparcimiento; ensanche de acera en la estación sobre la calle Hornos, con parada de taxis; regulación y estacionamiento de colectivos bajo la autopista, que libera la plaza para su uso; repavimentación de Hornos, entre Brasil y caseros; rediseño de aceras y calzadas; incorporación de iluminación y mobiliario urbano; nuevas especies vegetales.
El Centro de Trasbordo Constitución se encuentra ubicado en la zona delimitada por las calles Lima, Cochabamba, Bernardo de Irigoyen y caseros. El rediseño de ese sector apunta a mejorar el paisaje del centro de trasbordo. El plan maestro para la plaza Constitución contempló los trabajos necesarios para el reordenamiento del sistema de transporte de pasajeros y la consiguiente recuperación del espacio público.
En el área de Plaza Constitución concurren los servicios suburbanos del ferrocarril Roca, la Línea C de subterráneos, 36 líneas de autotransporte público de pasajeros, 3 paradas de taxis con capacidad para 33 vehículos y los servicios informales que operan en las calles próximas a la autopista.

jueves, 25 de octubre de 2007

Casa del Escritor

Queda en Lavalleja al 900, barrio de Villa Crespo, zona de influencias insidiosas, harto peligrosas: Vacarezza y sus sainetes, Marechal y sus excesos "populistas", los tangos de Celedonio Flores y Cadícamo, César Tiempo, Juan Gelman. El lugar, que era un viejo depósito de pinturas, quedó hecho por supuesto una pinturita: 450 metros cuadrados con sus respectivas salas de exposiciones, de conferencias, un patio para lecturas de verano, una sala multimedia que ya aloja archivos digitalizados de escritores, libros y revistas, videoteca y mesas de computación.
Me estoy refiriendo a la nueva Casa del Escritor que acabamos de abrir nada menos que con la presentación de un nuevo libro del querido Noé Jitrik, El ojo de la aguja. Filosofemas. Una Casa del Escritor que será el nuevo espacio de la Ciudad exclusivamente dedicado a convertirse en lugar de encuentro de los escritores de Buenos Aires, del país, del Mercosur. Un espacio muy hermoso que ya mismo se irá poblando, como se dijo en la inauguración, con el alma, el talento, las ganas, el potencial de nuestros creadores y nuestra gente.
Está claro que, en primera instancia, la Casa del Escritor será un espacio dedicado a la literatura en todas sus fornas expresivas. Pero además, como en todas y cada una de las iniciativas que venimos desplegando a través de nuestras políticas culturales, será un punto de articulación de los programas de estímulo a las industrias editoriales, un lugar de diálogo y de encuentro entre escritores y público, entre actores del sector, de lanzamiento de nuevas acciones, un escenario adecuado para la realización de foros, congresos, seminarios, clínicas o concursos. Será un sitio privilegiado para el impulso de los sellos editoriales independientes, cooperativos o universitarios dedicados al rescate y la preservación de la cultura literaria de la Ciudad. Igualmente, un apoyo para ayudar a revertir inequidades en labilidad de proyección los mismos sellos o de los autores de la Ciudad, de las provincias o del Mercosur.
Habrá que repetirlo: no entendemos la cultura ni como exclusiva expresión de las bellas artes ni como mero producto de lo que haga el mercado en un tiempo determinado. La entendemos como espacio dinámico y como motor, como la capacidad constructiva y transformadora que tiene la propia sociedad, como lugar de diálogo y crecimiento. Buenos Aires ya tiene otro espacio nuevo para la generación de ideas y para el encuentro: la Casa del Escritor.

domingo, 27 de mayo de 2007

Social, deportivo y cultural

Ayer con Enrique, el ministro de Producción, firmamos la cesión en comodato por parte de la Comuna al Club Social Español (ex Deportivo Español) en el Bajo Flores. El fin de esta adquisición es la creación de un centro de alto rendimiento deportivo con una clínica y un hotel para deportistas.
Es necesario aclararle a todos los socios que podrán utilizar las instalaciones y que el equipo de fútbol podrá volver a jugar de local en su estadio. También los alumnos de escuelas públicas porteñas podrán utilizar el predio para hacer deportes.
La firma se hizo en el marco de un gran festejo deportivo en el que participaron todos los vecinos y vecinas. Y fue verdaderamente emocionante poder compartir la alegría de hinchas y socios, que hicieron tanto por ver a su Club Social, Deportivo y Cultural Español de la República Argentina, abierto nuevamente.